La cuarentena y los niños

Claramente el aislamiento ha sido la única medida efectiva recomendada por los especialistas para lograr atenuar los efectos de esta pandemia y cuidar la salud física en toda la población, pero ¿qué otra cara de la moneda nos muestra este encierro prolongado en nuestra salud psíquica? y pienso sobre todo en los niños, ya que son los más vulnerables en esta situación donde el aislamiento les ha sido definitivamente estricto.

Muchas son las dudas, los problemas y las emociones que genera el aislamiento preventivo social en los niños, asociados a situaciones negativas bajo el estrés de estar días tras días encerrados en sus viviendas. Padres trabajando muchas horas por día desde casa, niños realizando listas interminables de tareas, niños que juegan solos sin recibir interacción con pares hace más de dos meses y niños que no tienen la posibilidad de correr en un espacio amplio. Cambios emocionales como irritabilidad, miedos, ansiedad, llantos sin motivo, aburrimiento (en algunas situaciones la depresión infantil enmascarada bajo este rótulo), desorganización en sus rutinas y retrocesos en comportamientos esperables para sus edades cronológicas, o lo esperable que no llega, la ausencia de contacto con amigos y familiares especialmente extrañando a sus abuelos.

Otro capítulo aparte merece el encierro de los bebés quienes algunos han pasado más tiempo de sus vidas aislados que de vida “normal”, sin poder disfrutar de abuelos, tíos, primos, amigos y aire libre. Se han perdido estímulos en su desarrollo emocional como caritas familiares que ya no lo son, la observación de miles de imágenes de formas, texturas y colores que configuran esquemas de categorías en su incipiente desarrollo neurocognitivo. Además, ellos también se ven expuestos frente a un mundo virtual donde los padres sin intención de daño bombardean sin querer a estos bebés con imágenes de pantallas.  Frente a este contexto los profesionales de la salud mental nos preguntamos una y otra vez qué consecuencias va a tener en la vida de estos niños tanto tiempo de aislamiento, cómo lograrán modelar personalidades sin síntomas patológicos…..preguntas difíciles de responder.

Si bien los niños tienen mejor capacidad para adaptarse a situaciones de crisis, existen aspectos importantes que como adultos podemos implementar en nuestros hijos. Ser responsables de sus cuidados requiere parar y repensarnos en los modos y formas que ejercemos nuestra crianza en esta situación compleja que nos atraviesa, sobre todo en miles de momentos al día en donde nos invade la impotencia, el colapso y la irritabilidad de no dar más. Es una exigencia complicada, pero debemos tener en cuenta que somos nosotros los reguladores emocionales de nuestros niños: sus pensamientos emociones y conductas pasan por el tamiz de un adulto que los ordena emocionalmente mediante palabras y conductas cariñosas llevándoles tranquilidad, seguridad y confianza.

No es momento de volvernos exigentes, de mostrar rigidez en la organización familiar porque aquello que configuraba nuestro orden habitual ya no está y se ven escasas las posibilidades de canalizar nuestras frustraciones, nosotros también necesitamos bajar las expectativas, simplemente con que nos acompañemos a llegar a la noche lo mejor posible emocionalmente basta. Con armar rutinas básicas como recreación, tareas, aseo, alimentación y descanso basta.

Acompañar y acompañarnos es lo más importante que podemos hacer, validar nuestros estados emocionales como enojos, miedos, tristeza y brindar siempre un mensaje alentador que lleve calma….pronto podremos salir a pasear!…visitar a las personas que queremos! Ver a nuestros amigos! Y en el mientras tanto contenerlos y ofrecernos como una guía y sostén seguros para nuestros hijos.

Semproni Fernanda
Lic. en Psicología
M.P.R.N. 811
M.P.NQN. 806

PD: Hay dos cuentos para trabajar con los niños, uno de ellos de la lic. Sofía lewicki y otro de @juegologia. que pueden solicitar por mensaje en nuestro FACEBOOK: JUNTOS PARA SUMAR

 

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